Título original: Brave New World
Autor: Aldous Huxley
Editorial: Ediciones Debolsillo, 2003
Colección: Contemporánea Debolsillo
Páginas: 256 páginas
ISBN: 8497594258
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Sinopsis
Un mundo feliz es un clásico de la literatura de este siglo. Con ironía
mordiente, el genial autor inglés plasma una sombría metáfora sobre el futuro,
muchas de cuyas previsiones se han materializado, acelerada e inquietantemente,
en los últimos años. La novela describe un mundo en el que finalmente se han
cumplido los peores vaticinios: triunfan los dioses del consumo y la comodidad,
y el orbe se organiza en diez zonas en apariencia seguras y estables. Sin
embargo, este mundo ha sacrificado valores humanos esenciales, y sus habitantes
son procreados in vitro a imagen y semejanza de una cadena de montaje...
Comentario
Desde luego, Un Mundo Feliz constituye una propuesta muy interesante de
lectura, puesto que es uno de esos libros que hacen reflexionar al lector acerca
del posible rumbo que puede tomar en un futuro la sociedad en la que vivimos. La
novela muestra a través de sus personajes una sociedad sin valores, sin
sentimientos, donde lo único que cuenta es divertirse y donde los problemas, si
es que los hay, se resuelven tomando “soma”. Muestra que ninguna sociedad, por
perfecta que pueda parecer, tiene una estabilidad absoluta.
Si nos damos cuenta el autor describió un mundo similar al nuestro, pero
lo sorprendente es que esta novela fue escrita en 1932. Ya en ese entonces
describe un proceso muy similar a la fertilización in vitro, fármacos como los
anticonceptivos orales o aparatos similares a los helicópteros. Quizás podríamos
decir que Huxley constituye otro ejemplo de visionario como ya fueron Julio
Verne o George Orwell con su novela “1984”. En definitiva, un libro que no
dejará indiferente al que lo lea.
Fragmento inicial
Un macizo edificio gris de solo treinta y cuatro pisos. Sobre la entrada
principal, las palabras: Centro de Incubación y Acondicionamiento de la Central
de Londres, y en una tarjeta: Comunidad, Identidad, Estabilidad, la divisa del
Estado Mundial.
La enorme pieza del piso bajo estaba orientada al Norte.
A pesar del calor de fuera y de la temperatura casi tropical dle interior, solo
una luz cruda, pálida e invernal, filtrábase a través de los cristales buscando
con avidez algunos ensabanados cuerpos yacentes, algún trozo de carne
descolorida, producto de disecciones académicas; pero solo hallaba cristal y
níquel y las pulidas y frías porcelanas del laboratorio. Invierno respondía a
invierno. Blancas eran las batas de los que allí trabajaban con manos enfundadas
en guantes de goma de color cadavérico.
La luz era helada, muerta,
fantasmal. Solo los tubos amarillos de los microscopios le prestaban algo de
vida mientras resbalaba lúbricamente sobre su pulidez, formando una larga serie
de ricos destellos todo a lo largo de las mesas de trabajo.
Esta - dijo
el Director, al abrir la puerta - es la Cámara de Fecundación.