Nueva Dimensión

Ciencia - Ficción y Fantasía











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Mundo Anillo (Larry Niven)

Mundo Anillo
Título: Mundo Anillo
Título original:
Ringworld, 1970
Autor:
Larry Niven
Editorial:
La Factoría de Ideas
Traductor: Mireia Bofill, 2001
ISBN:
84-8421-280-7

Sinopsis

El descubrimiento de un mundo hueco que orbita alrededor de una lejana estrella, desencadena una tremenda lucha entre la humanidad y otras dos razas en plena expansión imperialista: los titerotes, cobardes e intrigantes, y los kzinti, guerreros feroces. Hasta la  misma Tierra se ve amenazada, y sólo el desparpajo y la suerte increíble de la protagonista femenina, que es el centro de la acción, permiten conducir la lucha… a un inesperado desenlace.

Comentario

El lector siempre puede contar con Larry Niven para refrescarse con un relato de ciencia ficción heroica al estilo clásico, franqueando distancias inconcebibles, desafiando leyes físicas y gozando con las especulaciones de una imaginación desbocada.

Mundo Anillo es una de las novelas más laureadas en la historia de la ciencia ficción. Parafraseando a uno de los maestros, Italo Calvino, no debemos olvidar la importancia de leer a los clásicos. Y por méritos propios, Mundo Anillo es una de esas obras que han adquirido el marchamo sin lugar a dudas. Como el buen vino, el tiempo la ha puesto donde debía: es una de las novelas capitales y más importantes de la Ciencia Ficción de todos los tiempos.

Abrir las páginas de Mundo Anillo supone adentrarse en un universo fabuloso y fantástico, rebosante de imágenes y conceptos que difícilmente podemos imaginar. Larry Niven creó un singularísimo planeta al que intentó atrapar en este entretenido libro.

Enmarcada en un futuro no muy halagüeño, donde la Tierra ha perdido su diversidad cultural y existe un Comité de Fertilidad que selecciona la descendencia a partir de genes "deseables", Mundo Anillo se presenta como una novela de exploración. La intriga, el ansia de abarcar lo desconocido, se sustenta en la propia incertidumbre de los personajes que se encuentran perdidos y desconcertados en un planeta irreal. La acción avanza así como avanzan los conocimientos de los protagonistas sobre ese mundo ajeno. Mediante la sorpresa y la novedad, Niven consigue capturar y atar al lector.

Fragmento inicial

Luis Wu volvió a la realidad en el centro del Beirut nocturno, en el interior de una de las varias cabinas teletransportadoras de uso general.

La larga coleta, blanca y reluciente, parecía de nieve artificial. La piel y el cráneo depilado tenían un tinte amarillo cromo; el iris de sus ojos era dorado y lucía una túnica azul cobalto sobre la cual destacaba la dorada figura de un dragón estereoscópico. Cuando apareció, su rostro exhibía una amplia sonrisa con una hilera de perfectos dientes nacarados, absolutamente normalizados. Su persona se materializó sonriente y agitando una mano. Pero la sonrisa estaba ya en fase de disolución; un segundo más tarde había desaparecido, y su rostro comenzaba a descomponerse como una máscara de goma bajo el efecto del calor. En ese momento, Luis Wu aparentaba los años que tenía.

Permaneció inmóvil unos instantes junto a su cabina contemplando el paso de la ciudad de Beirut: la gente que iba apareciendo en las cabinas contiguas, procedente de lugares desconocidos; la multitud que cruzaba el lugar a pie, pues las aceras móviles se desconectaban durante la noche. Entonces comenzaron a tocar las once. Luis Wu enderezó los hombros y salió al encuentro del mundo.

En Resht, su fiesta debía de continuar en pleno apogeo y ya sería la mañana siguiente a su cumpleaños. En Beirut tenían una hora menos. Luis pagó varias rondas de raki en un reposado restaurante al aire libre y aplaudió las canciones que el público coreaba en árabe y en intermundo. Antes de medianoche salía rumbo a Budapest.

¿Habrían advertido que había dejado su propia fiesta? Sin duda supondrían que había salido con alguna mujer y estaría de regreso en un par de horas. Pero Luis se había ido solo, huyendo de las campanadas de medianoche, con el nuevo día pisándole los talones. Veinticuatro horas eran muy pocas tratándose de la celebración de su bicentésimo cumpleaños.












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