Nueva DimensiónCiencia - Ficción y Fantasía |
"No hay nada tan apasionante como la historia de la ciencia: allí podemos
experimentar el gozo y la excitación de una gran batalla contra lo desconocido.
Los giros equivocados, las pistas falsas, la elusiva verdad casi capturada medio
siglo antes de su tiempo, el profeta olvidado, la falsa autoridad, la suposición
oculta y el silogismo de cartón, todo agrega suspenso al combate.
SciFiWorld se convierte en Sci Fi.es
El Caballero
El escritor Gene Wolfe
ha publicado en Editorial Minotauro su obra
'El Caballero'.
En El caballero, primera entrega de la novela en dos volúmenes El caballero
mago, un adolescente se ve trasladado desde su mundo a un reino mágico que
contiene siete niveles de realidad. Rápidamente se transforma en un hombre
adulto de heroicas dimensiones y adopta el nombre de Sir Able del Gran Corazón.
Sir Able debe quitarle la espada Eterna, la madre de todas las espadas, al
dragón que la custodia. Si lo logra, sus sueños se harán realidad gracias a ella
y se convertirá no sólo en un verdadero caballero sino en un verdadero héroe.
Sin embargo, por dentro, Able sigue siendo un niño que debe crecer en todos los
sentidos para sobrevivir a los peligros y a los placeres que va dejando tras de
sí en su increible aventura.
La ciencia ficción es un género que todo el mundo conoce,
incluso aquéllos que jamás han leído un libro de estas características. El
término fue acuñado en 1929 por Hugo
Gernsback, editor de una de las primeras revistas del género y que
definió la ciencia ficción como “narraciones fantásticas entremezcladas con
hechos científicos y visiones proféticas”. Todo un placer para aquellos que aman
la literatura y que disfrutan además con la posibilidad de excitar su
imaginación.
Literatura futurista, novela científica o ciencia ficción,
el caso es que son numerosos los escritores que a lo largo de la historia se han
dedicado a ella, para el bien y disfrute de la humanidad, con un beneficio
que ya nadie pone en duda: ¿quién puede negar que hemos disfrutado y
aprendido de escritores como Jorge Luis Borges, Arthur C. Clarke,
Julio Verne o
Tolkien?
El escritor de ficción, César Mallorquí definió la ciencia ficción como un
subgénero de la literatura fantástica que se aleja de lo sobrenatural y se rige
por principios racionales o pseudorracionales. Ahora, un estudio reciente
realizado por la universidad de Liverpool pone los orígenes de dicha literatura
fantástica, de la que se produjo a partir del siglo XIX la “ciencia ficción”, en
la mismísima Antigüedad.
Viajes fantásticos que parecen reales
Desde sus inicios, en la historia de la literatura hay obras en las que
se relatan viajes fantásticos. La investigadora Karen
Ni-Mheallaigh, de la Escuela de Arqueología, Egiptología y Antigüedad de
la Universidad de Liverpool se ha centrado en ellos,
estudiando los componentes fantásticos de la literatura clásica y examinado las
teorías de la moderna ciencia ficción literaria y cómo estas teorías pueden
aplicarse al mundo antiguo.
Sus estudios abarcan desde la Antigüedad
hasta el segundo siglo después de Cristo. Parten de la constatación de que en la
literatura griega existió una larga tradición fantástica, como se puede ver la
Odisea de Homero, en la que se narran los viajes de Odiseo o
Ulises, con elementos fantásticos continuos.
Pero hay más: Karen Ni-
Mheallaigh explica que el escritor sirio Luciano de Samósata (125-192) fue uno de los grandes
escritores satíricos de la Antigüedad, invirtiendo los patrones clásicos de las
artes, de la filosofía y de la literatura que venían de la tradición sofística.
Luciano hizo de la parodia, la fabulación fantástica y la sátira social,
ingredientes esenciales de su obra y escribió los llamados “Relatos verídicos”,
en los que se parodian los relatos de viajes. Entre ellos está uno que narra un
viaje a la Luna –el primero, por tanto, no fue el de Julio Verne “De la Tierra a
la Luna”- y una batalla interestelar.
También destaca Antífanes de
Atenas, uno de los principales autores de la comedia media griega (336-250
a.C.), que escribió acerca de sus viajes al norte de Europa diciendo que hacía
tanto frío que se congelaban las conversaciones en el aire. Asimismo, el
historiador Herodoto, considerado como “el padre de la historia”,
escribió acerca de serpientes volantes y hormigas gigantes buscadoras de oro de
la India.
Recursos literarios modernos
Según
Ni-Mheallaigh, la fantasía del mundo antiguo aún no ha sido lo suficientemente
investigada desde la perspectiva literaria. Lo más interesante de estos viajes
fantásticos es que muchos de ellos fueron escritos como si hubiesen sido viajes
reales anotados en diarios o como textos históricos. Los griegos sentían una
fascinación enorme hacia lo exótico y hacia otros mundos y algunos de ellos
viajaron al norte y al este del mundo para satisfacer su curiosidad.
Las culturas que conocieron en sus viajes eran tan diferentes a las suyas que les
inspiraron a fantasear y especular sobre los mundos remotos. Según Ni-Mheallaig,
los griegos parecen tener un anhelo especial por escribir ficción pura, incluso
aquellos escritores que en otras ramas de su trabajo se dedicaban a otros
géneros literarios. Para sus obras fantásticas buscaron incluso evidencias
documentales inventadas, tales como textos “redescubiertos” o inscripciones
inventadas.
El primer escritor que reconoció que nada de lo que había
escrito era cierto fue el argelino Lucio Apuleyo, autor de "El asno de oro" y viajero
empedernido. Sin embargo, su estilo, como el de los demás escritores de
literatura fantástica de la época analizada, estaba calculado para convencer a
sus lectores de que todas las aventuras descritas eran verdaderas. Sus libros
jugaban con la mente de los lectores, tal y como lo hacen hoy los escritores de
ciencia ficción, con los que siempre nos queda la pregunta ¿y si fuera cierto?
La ciencia ficción hoy día
Este recurso literario que
consigue que los lectores se introduzcan en las obras y que crean en ellas
ciegamente –incluso a sabiendas de que lo que se está contando es pura
imaginación- se ha mantenido a lo largo de la historia.
La primera obra
del género de ciencia ficción, tal y como lo conocemos hoy, aparece como
consecuencia de la Revolución Industrial, y tiene como base la aparición de la
tecnología. Se trata de la obra Frankenstein, de Mary Shelley, publicada en
1818. También en el siglo XIX llegan las obras de Julio Verne (1828-1905). Verne
encarna el prototipo de autor de ciencia ficción actual, que utiliza los últimos
descubrimientos científicos para desarrollar un mundo imaginario.
La
sorpresa en lo que se refiere a Verne radica en su capacidad, no ya de inventar,
sino de anticipar: Julio Verne se adelantó a su tiempo situando la lanzadera de
su viaje a la Luna en Florida, Cabo Cañaveral, desde donde hoy (realmente) la
NASA lanza sus cohetes. Además, en su obra La Isla con Hélice, habla de un
cableado de información global y telefoto, que transmite imagen y sonido.
Pero la historia de la ciencia ficción se desarrolla especialmente en el
siglo XX. Autores como Stenvenson (El extraño caso del Dr. Jeckyl y Mr. Hyde),
Wells
(La máquina del tiempo), London o Conan Doyle,
Clarke o Sturgeon, entre
muchos otros, la colocaron en lo más alto de la historia de la literatura.
Desde siempre, la literatura de ficción nos ha valido para imaginar y
encontrar respuestas a nuestras inquietudes, respuestas que aunque no sean del
todo ciertas, parecen tranquilizar nuestra alma. Hoy sabemos que este camino
artístico aparentemente ilimitado fue iniciado en la Antigüedad. La Universidad de
Liverpool ha abierto un sitio de Internet sobre ciencia ficción para escolares
que constituye todo un anticipo de los próximos descubrimientos sobre esta rama
de la literatura universal.

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